Itinerario de 10 días en Mauricio con niños

Itinerario de 10 noches en Mauricio en familia con cambio de costa: qué hacer cada día, cuándo descansar, plan B para lluvia y cómo repartir las excursiones.

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La estructura que funciona

DíasBaseFoco
1LlegadaAterrizar, resort, nada más
2–5Primera costaAclimatación, una excursión de mar
6TrasladoCambio de costa con parada cultural
7–10Segunda costaUna excursión de tierra, playa y descanso
11SalidaVuelo de vuelta

Qué costa va primero depende del mes. De mayo a septiembre, mejor oeste o norte. De noviembre a marzo, la este resulta más agradable por la brisa. Lo desarrollamos en la mejor época.

Día 1 — Llegada, y no planifiquéis nada

El vuelo nocturno vía París deja en Mauricio por la mañana. La tentación es aprovechar el día; el acierto es no hacerlo.

  • Mañana: traslado al resort. El trayecto desde el aeropuerto oscila entre 30 y 75 minutos según la costa.
  • Tarde: piscina, playa, reconocer el terreno. Nada que requiera puntualidad.
  • Noche: cena temprana. Con solo 2-3 horas de diferencia horaria no hay jet lag real, pero la noche en avión pesa.

Plan B si llueve: es el día perfecto para que llueva. Descubrir el resort a cubierto no cuesta nada.

Días 2–5 — Primera costa

Día 2: día de resort

Sin excursiones. Que los niños se hagan con la piscina, la playa y el kids club. Buen momento para probar el snorkel guiado dentro de la laguna, que casi siempre está incluido.

Día 3: la excursión de mar

Si estáis en la costa oeste, el día de los delfines: salida temprana, en privado, con operador responsable. Se sale al alba y se vuelve a media mañana, así que la tarde queda libre para descansar.

Si estáis en la costa este, el catamarán privado hacia Île aux Cerfs, con paradas de snorkel y almuerzo a bordo. Es día completo.

Día 4: recuperación

Playa, piscina, kids club. Después de una excursión de día completo, esto no es tiempo perdido: es lo que permite que el día 5 apetezca.

Día 5: descubrir la zona

Alquilad coche por un día y salid del resort. Un pueblo, un mercado local, una playa pública, comer en una table d'hôte. Es de los días que más se recuerdan y de los más baratos.

Plan B si llueve: el museo interactivo de Chamarel o una destilería de ron, ambos a cubierto.

Día 6 — Cambio de costa

El traslado cruza la isla en poco más de una hora, así que conviene aprovecharlo en vez de sufrirlo. Parad por el camino:

  • El jardín botánico de Pamplemousses, si vais hacia el norte.
  • El lago sagrado de Grand Bassin y la zona de Chamarel, si cruzáis por el centro-sur.
  • Curepipe, en el altiplano, si os interesan las compras textiles.

Llegada al segundo resort a media tarde. Tarde tranquila, deshacer maletas y a la piscina.

Días 7–10 — Segunda costa

Día 7: día de resort

Repetid el patrón del día 2. Cambiar de hotel es cambiar de reglas, horarios y espacios: los niños necesitan un día para hacerlo suyo.

Día 8: la excursión de tierra

El jardín botánico con guía experto, si no lo hicisteis en el traslado. O la ruta de las montañas y las tierras de siete colores. O el día cultural de templos y mercados.

Con adolescentes, este es el día para meter algo de adrenalina: karting, quad o vela.

Día 9: el día libre de verdad

Sin plan. Este día existe para que el viaje no sea una carrera, y suele acabar siendo el favorito de todos.

Si hay presupuesto y hueco, es la noche candidata para la burbuja en isla privada bajo las estrellas, con cena incluida.

Día 10: últimas horas

Compras pendientes, última playa, hacer maletas sin prisa. Si el vuelo sale de madrugada, muchos resorts ofrecen late check-out por un suplemento razonable: con niños, merece cada euro.

Si solo tenéis una semana

Con 7 noches, no cambiéis de costa. Elegid una base según el mes, haced dos excursiones y dedicad el resto a resort y playa. El traslado se come medio día que en una semana no sobra.

Si tenéis 14 noches o más

Ahí sí tiene sentido plantear tres bases, o bien añadir la isla de Rodrigues o un combinado con Dubái o Sudáfrica. Con la regla de siempre: la parte activa primero, Mauricio al final.

Por qué esto no se improvisa

Encajar dos resorts, un traslado interno, los regímenes de comidas de cada uno y las excursiones que se agotan es exactamente el tipo de rompecabezas donde una agencia se paga sola. Nextdestinium monta habitualmente este itinerario en dos costas y conoce qué combinaciones de resort funcionan juntas y cuáles dejan un día muerto en medio.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días hacen falta para ver Mauricio con niños?

Entre 9 y 12 noches es el rango óptimo. Permite dividir la estancia en dos costas, hacer tres o cuatro excursiones y aún dejar días enteros sin plan. Con menos de una semana el vuelo pesa demasiado en el balance del viaje, y con más de dos semanas conviene añadir Rodrigues o un combinado con Dubái o Sudáfrica.

¿Merece la pena cambiar de resort en Mauricio?

Con 10 o más noches, sí. La isla se cruza en poco más de una hora, así que el traslado cuesta medio día y a cambio veis dos costas, dos paisajes y dos ofertas gastronómicas. Con una sola semana no compensa: ese medio día pesa demasiado. Conviene planificarlo desde el principio para encajar traslados y regímenes.

¿Hace falta alquilar coche en Mauricio con niños?

No para toda la estancia, pero sí para uno o dos días. Se conduce por la izquierda, las carreteras están en buen estado y el tráfico es asumible fuera de Port Louis. Un día de coche para salir del resort, ver un pueblo y comer en una table d'hôte suele ser de los días más recordados y de los más baratos del viaje.

¿Qué hacer en Mauricio si llueve con niños?

Hay planes a cubierto que funcionan bien: el museo interactivo de ilusiones ópticas de la zona de Chamarel, una destilería de ron, el mercado central de Port Louis o las compras textiles en Curepipe. Es una de las ventajas de Mauricio frente a otras islas del Índico: los días de lluvia tienen alternativa real.

¿Cuántas excursiones planificar en 10 días en Mauricio?

Tres o cuatro como máximo, repartidas en dos de mar y una o dos de tierra. Llenar más la agenda es el error clásico: los niños acaban agotados a mitad de estancia y se pierde el descanso que justifica volar hasta el Índico. Los días sin plan suelen acabar siendo los favoritos.

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